Porque el tiempo lo hacemos todos.

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Carnet Asetemyt MTM 2 - Datos Acreditado -

OTORGAR CARNET DE CAPACITACION PROFESIONAL

ASETEMYT ha creado una sistemática de formación de los nuevos técnicos, aplicado todas las técnicas, en cronometraje y en micromovimientos, realizando un programa teórico práctico y apoyado por un software  informático para el desarrollo de los estudios de tiempos, tanto de cronometraje como de micromovimientos.

 

Toda nuestra formación viene avalada por una gran experiencia de nuestros instructores y técnicos en el área de los métodos y tiempos.

 

Para la obtención de cualquier titulo de técnico se tiene que pasar un examen teórico práctico y se entregará un carné de cada título realizado.

Si lo desea, podemos llamarle e informarle.

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Nuestro programa formativo:

  • Cronometrador
  • Analista de métodos y tiempos
  • Analista de micromovimientos (MTM-1, MTM-2, MTM-3, UAS, MOST y MODAPTS)
  • Formación de formadores de técnicos en métodos y tiempos.
  • Reciclaje de crometradores

Rellene el siguiente formulario y nos pondremos en contacto con usted

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ASETEMYT Asociación Española de Técnicos en Métodos y Tiempos

Paseo de Zorrilla, 133, 3º D 47008 Valladolid España Tel. +34 983 232205 Móvil 679105952

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HISTORIA DE LA INGENIERIA

La evaluación histórica del cronometraje comienza hacia el 1800 con el maquinismo, el Cronometraje en sí, es algo más que medir el tiempo con un cronómetro.

Taylor decía a este respecto: “Las simples estadísticas sobre el tiempo un hombre en realizar un trabajo no constituyen un estudio de los tiempos. Estos implican un estudio minucioso del tiempo que deba hacerse una labor determinada”.

Es un estudio analítico de los métodos y los aparatos usados en el que la toma del tiempo es sólo una parte. No es tampoco un procedimiento de aceleración de trabajo. Claro que se llega a un tiempo menor para efectuar un trabajo, pero se busca este resultado utilizando los métodos perfeccionados y no esforzando la rapidez en la labor del obrero.

Una tarea que da como resultado el agotamiento inmediato o gradual del trabajador, está mal estudiado.

La standardización adecuada de los trabajos suele fijar la tarea alta, pero no por encima de lo que un operario normal puede hacer constantemente y con agrado.

Se ha citado a Taylor anteriormente y hay que volver a él si se quiere llegar al iniciador de los cronometrajes.

Frederick Winslow Taylor nació en 1856 en Georgetown, Pennsylvania, y murió en la misma localidad el 21 de Marzo de 1915. Estudió en Francia y en Alemania, y cuando estaba preparando su ingreso en Harvard tuvo que abandonar sus estudios por una afección a la vista.

Métodos y Tiempos Pionero Estudio

Empezó como aprendiz de modelista en una fundición de Filadelfia. En 1878 o 1879, pasó a trabajar en Midvale Steel Co., cuyo Presidente creía en el empirismo para mejorar los métodos de trabajo de la fábrica.

Taylor ingresó como peón, luego fue administrativo, tornero, jefe de equipo, contramaestre, y a los seis años de haber empezado en la empresa era Ingeniero jefe de Talleres, ya que en 1883 recibió la titulación de Ingeniero Mecánico, a través de cursos nocturnos en el Instituto Stevens.

Taylor creía en el Management Científico, basado en observaciones, medidas, análisis y mejora de los métodos, así como en los incentivos económicos. Estudió racionalmente el trabajo para beneficiar tanto a la empresa como a los operarios y descubrió y publicó que la máxima productividad se obtiene cuando se establece un método definido y un tiempo determinado.

En 1881 empezó con el estudio de tiempos. Doce años más tarde había desarrollado un sistema en el que proponía que la dirección de la empresa planeara el trabajo por escrito, y cada operario debía recibir instrucciones como mínimo con un día de antelación, que describieran con detalle el método que debía emplear y las herramientas y medios que tenía que utilizar.

Cada trabajo tenía que incluir un tiempo Standard, tras haber sido cronometrado. Este tiempo era pensado para un obrero muy capacitado y con gran voluntad.

El operario tenía que ser formado previamente al trabajo. Taylor recomendaba dividir la tarea en pequeñas porciones, llamadas elementos, que tenían que ser medidos separadamente; la suma de estos tiempos proporcionaba el tiempo total. Es por eso que se considera a Taylor como iniciador del estudio de los tiempos.

Taylor admitía la fatiga, por lo que daba descansos para recuperarse. Estudió con gran detalle los métodos de trabajo para identificar el mejor.

Incluía en el Management la planificación, la cuidada selección y formación de los trabajadores, descubriendo el mejor camino para realizar cada tarea, mediante cooperación entre dirección y personal, pero separando el trabajo de los técnicos, que debían pensar de los obreros, que debían trabajar.

Taylor se basaba en observar a numerosos operarios y escoger lo mejor de cada uno.

Uno de sus experimentos más famosos fue el de las palas. En aquellos tiempos cada operario era propietario de su herramienta. Vio que unos operarios, con palas grandes, cogían mucho material en cada palada, pero daban pocas paladas; otros, al contrario, daban muchas paladas con palas pequeñas, pero cada palada contenía muy poco material. En consecuencia, por una razón u otra, todos paleaban menos de lo posible.

Pensó, con una lógica que nos parece fácil, que entre la pala pequeña y la grande había un tamaño excelente, Lo llevó a la práctica y consiguió aumentar la producción del operario. Más tarde diseñó tamaños diferentes para palear hierro o carbón. Como se enseña en las universidades americanas, si hacer fuera tan fácil como pensar las capillas serían catedrales.

ASETEMYT -Los Gilberth-

Muchos fueron sus seguidores y todos conocemos sus historias. La historia de los Gilbreth, por ejemplo no puede dejarse de citar, aunque sólo sea brevemente.

Taylor había tropezado con dificultades en cuanto a la descripción de los métodos de trabajo por carecer de un número limitado de elementos básicos que permitiesen describir cualquier trabajo humano.

El éxito del matrimonio Gilbreth, consistente en haber descubierto en cierto modo los gestos elementales realizados por el operario, que permite analizar y detallar todas las operaciones industriales en que intervine el hombre.

Gilbreth nació en 1868, los trabajos que realizó durante los cincuenta y seis años que vivió se encaminaron preferentemente al estudio de los movimientos. La importancia de su obra puede juzgarse por el hecho de que aún siguen aplicándose los principios y técnicas que creó.

En sus trabajos tubo la colaboración de su esposa, Lilliane M. Gilbreth cuyos conocimientos de psicología complementaron los suyos técnicos. Sus actividades cubrieron un amplio campo, que va desde los micromovimientos, su definición y nomenclatura, los principios de economía de movimientos, los diagramas, hasta estudios sobre fatiga y la monotonía en el trabajo.

Comenzó sus observaciones a los diecisiete años cuando entró a trabajar en la construcción de edificios. Pudo entonces apreciar que los albañiles al colocar ladrillos empleaban series diferente de movimientos , según que trabajasen a ritmo normal o a ritmo rápido, y que además cuando estaban enseñando a alguien empleaba otra serie de movimientos con lo que resulta más lento el trabajo.

También observó el empleo en estos trabajos de una serie de movimientos inútiles, cuyo único resultado era producir fatiga al trabajador. Como el que cada vez que tenía que coger un ladrillo el albañil tuviera que agacharse para cogerlo, al tener que asentar el ladrillo con la paleta, etc.

Por ello se dedicó a ordenar el trabajo en otra forma, empleó unos andamios que podían elevarse a voluntad consiguiendo de esta forma la postura correcta del operario respecto al muro, la clasificación de los ladrillos por operarios de menor categoría, que se colocan en bastidores de madera, y en estas unidades llegaban al andamio, en donde se situaba a una altura adecuada para que el albañil no tuviera que agacharse; lo mismo rehacía con la gamella, dando al mortero la consistencia adecuada para que, aprovechando la inercia del movimiento del brazo con el ladrillo, quedase éste asentado sin necesidad de los golpes de la paleta.

La importancia de su obra reside en esos micromovimientos, por intermedio de los cuales es posible definir y analizar el trabajo humano, y que además son los precursores de unos sistemas de medida que permiten estudiar los métodos y el tiempo preciso de ejecución con sólo la fijación de los movimientos necesarios para realizar tareas, los cuales centraron su atención en los hechos más salientes de sus respectivas obras, el cronómetro y el método, a pesar del hecho de que Taylor en sus trabajos se preocupó del método y de que Gilbreth utilizaba el cronómetro para constatar las mejoras conseguidas por la eliminación de movimientos. Cuando ambos grupos se percataron de que las técnicas que preconizaban como exclusivas eran simplemente complementarias la una de la otra, es cuando se consiguieron avances notables, y, sobre todo, una técnica para el estudio, mejora y medida del trabajo.

De la unión de ambas tendencias resulta lo que puede ya llamarse definitivamente la Ingeniería de los Métodos con sus definiciones esenciales:

  • Medida de tiempos
  • Mejora de métodos
  • Implantación de incentivos
  • Estudiar la fatiga
  • Establecer descansos
  • Diseñar herramientas
  • Utilizar Ac. Rápido, Widia, etc
  • Aplicar micromovimientos
  • Calcular tiempos elementales
  • Practicar la formación
  • Entregar el método y el tiempo por escrito
  • Escribir libros y artículos.

El conjunto del cronometraje y M.T.M., (Methods Times Measurement), constituye actualmente el instrumento más poderoso para estudiar la simplificación del trabajo.